martes, 21 de febrero de 2012

Café Turco 02 Nema Problema Tourist


            ¿Como es que en ocasiones hacemos las cosas sin pensar? ¿O será más bien que si las pensamos pero no de la misma manera en la que acostumbramos? ¿O será que pensamos en cosas diferentes a las que normalmente habíamos pensado? ¿Qué nos lleva a revolvernos de esta manera y caminar hasta el lugar que jamás imaginamos? ¿Qué nos hace ir y dejar por un momento lo que somos para buscar a una persona en especial? ¿Es amor? ¿En tan poco tiempo?

            Gloria Azucena había dejado por aquél fin de semana a sus amigos y sus gustos. Yoya, como preferían llamarla, se encontraba sentada en un extraño lugar para ella esperando no solo volver a probar el exquisito café de aquél lugar, sino también volver a ver aquella mirada sobre ella que hacía una semana le había imposibilitado dormir.

            Daba pequeños tragos al café, debe admitir que en su vida jamás había tomado café sino era por la mañana, muy temprano por la mañana. A estas horas de la noche ella podría estar tomando una bebida con sus amigos. Pero ahí estaba, sentada en la misma mesa que la semana pasada, esperando que aquel caballero la sujete de nuevo del brazo y le ayude a componer su equilibrio ¿Por qué? ¿Por qué deseaba que eso sucediera? ¿Por qué tenía ganas de verlo?


            La extraña música de El Café Turco le hacía sentirse extraña, como si sintiera pena de estar en ese lugar tan raro, ni ella misma podía creérselo y ya imaginaba los comentarios bobos que sus compañeros de trabajo harían de ella y aun más bobos los de sus amigos. Pero seguía ahí, bebiendo poco a poco su taza de café y acompañándola con unas empanadas que horneó ella misma el día anterior.


            Él no se presentó en toda la noche.


            Héctor Daniel estaba algo irritado. A los dos días parte del trabajo anterior fue regresado para hacer correcciones, no muy importantes pero que si requerían muchos cambios en muchos lados. Sus compañeros que lo habían acompañado al café junto con Héctor fueron el equipo designado para reparar los errores.

            El sábado él solo pensaba en ir al Café Turco pero sus compañeros lo hicieron sentir comprometido para que ahora él los acompañara a su lugar favorito, el baile. Música que para él no tenía nada de sentido, música grupera, texana y banda. Todos vestidos de la misma manera entre sombreros, botas, hebillas ridículas, camisas de muy mal gusto y mirada de vándalos y cholos ¿Porqué a sus compañeros les gustaba ese lugar? Al menos lo acompañaba Jaime, que aunque le gustaba esa música también, comprendía un poco más de la buena música como la balkian, incluso ya traía en su reproductor de mp3 algunas de las canciones que le gustaban de Figli Di Madre Ignota.

            Pero Jaime no perdía el tiempo y pronto se separó del grupo, Héctor lo buscó con la mirada y lo vio uno metros más allá, donde la gente bailaba y estaba acompañado de una muchacha que le parecía familiar, pero a la distancia no podía reconocerla muy bien. Ambos bailaban y a Héctor le sorprendió la habilidad de su compañero. Cuando por fin regresó Jaime trajo con sigo a la muchacha, Héctor la reconoció, era la misma chava del incidente del café y si ella estaba ahí también su amiga estaría ahí. Por un momento, aquél lugar no pareció tan malo. Jaime iba a hablar pero Daniel no le dejó decir nada, enseguida tomo a la chica por un brazo para indicarle que le pusiera atención, o que al menos lo intentara en medio de esa música. Él le preguntó por su amiga "tal vez venga" contesto y con una sonrisa en el rostro, Héctor Daniel regresó con sus compañeros que ya se habían instalado en una mesa y le esperaban con un vaso de bebida.


            Ella no se presentó en toda la noche.


            Los últimos momentos en ese extraño lugar fueron los más agobiantes, miraba constantemente el reloj y después en dirección de la entrada pero nada, aquella persona de la semana pasada no se presentaba. La desilusión le hacía presa.

            La extraña música, el extraño ambiente y la extraña gente comenzaba a molestarle, cada cosa que hacían, cada cosa que decían, sentía que las risas de los demás eran alguna especie de burla por su tragedia amorosa ¿Porqué estoy esperando a una persona que quizá nunca vuelva a ver? ¿Por qué me mantuve en este extraño lugar tanto tiempo por alguien a quien no conozco? Y si no lo conozco ¿Porqué quiero conocerlo? Caminó a prisa para alejarse de ese lugar, tomó un taxi y se dirigió a su casa. Ya por fin en un lugar más intimo, un lugar moldeado más a su forma de ser y a sus propios gustos, se tumbó sobre la cama. Y se quedó mirando el techo fijamente...

            — ¿Quién eres? ¿Por qué? — Se preguntaron mentalmente los dos a varios kilómetros de distancia uno del otro. Cerraron los ojos y durmieron.

1 comentario:

  1. ESPERO CON ANSIAS TUS ESCRITOS OK,AQUÍ ANDAMOS AMIGO,CUIDATE MUCHO,Y SIGUE ASI,TIENES REALMENTE TALENTO,ESPERO VERTE PRONTO A TI Y A TU CHICA!!! n.n

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