Ella venía
desde algún rancho escondido en alguna parte de la sierra de San Luis Potosí.
Buscaba una mejor vida en Monterrey y había conseguido un trabajo en una
fábrica, el sueldo no era de lo mejor pero las prestaciones eran muy buenas y
ella se sentía muy a gusto ahí. Sus compañeros de trabajo compartían sus gustos
musicales y su gusto por bailar.
Cada fin de
semana trataba de salir de su casa de renta a cualquier lugar donde hubiera
algún baile pero las cosas en Nuevo León no eran del todo fáciles, la
inseguridad había causado estragos en todos los negocios dedicados al sano
esparcimiento, sobre todo en los negocios del género grupero y texano... Ella
no tenía muchas opciones pero buscaba divertirse con sus amigos.
Miguel
Maximiliano y María Adela son sus compañeros de aventuras, aunque tenía más
compañeros solo podía considerar a estos dos como sus verdaderos amigos. Cierto
sábado por la noche, un incidente en el baile, los tres amigos tuvieron que
permanecer pecho tierra para protegerse de los proyectiles que una banda de
delincuentes desató en el lugar. Aunque no fue mucho tiempo si fueron momentos
de terror para los tres amigos.
Como el
baile se había suspendido y aun era muy temprano, Maximiliano invitó a sus
amigas a tomar un café para calmarse los nervios "¿A cuál café
vamos?" preguntó la amante del bailongo "mis compañeros han estado
hablando de uno que se encuentra ahí por el barrio antiguo, ya sé donde es. Se
llama Café Turco"
Exhorto en
sus actividades, escuchando su música extraña para todos y encerrado en su
propio mundo. Las ultimas semanas habían sido agotadoras, pese a que ama su
trabajo esto no significara que no se cansara. Días de desvelos, levantadas
temprano, comidas muy rápidas y la presión de los clientes a todo lo que da. Es
muy inteligente y creativo, se le ocurren muchas cosas para solucionar casi
cualquier problema y sus compañeros acuden a él cuando están en apuros, pero no
le hablan mucho, no es que sea desagradable, es que simplemente no encajan con
él.
Era el último
día de trabajo "pesado", sus reservas de café se habían terminado y
estaba un poco de mal humor, saber que ya estaba por terminar esa tortura lo
mantenía aun con suficiente buen humor. Había decidido salir a tomar café e
invitó a sus compañeros, para todos en la empresa el trabajo había sido
agotador, incluso para Jaime, el chico de la limpieza, pues le habían pedido
que se quedara para que él hiciera los mandados de todos a la tienda.
Quizá
Jaime era el que mejor le hablaba al chico solitario y raro, no le gustaba para
nada la música que él escuchaba pero le provocaba que el tiempo le pasara
placenteramente. Además, en su primer año en la empresa, el chico raro le
regalo a Jaime su taza para café "está
muy bonita" decía el empleado de limpieza "Feliz cumpleaños, Jaime.
Te la doy pero con una condición... no uses "bonita" para referirte a
la taza... se oye demasiado cursi" Jaime prometió no usar ese adjetivo
para su nuevo regalo
Una vez
afuera del trabajo, aquél sábado en la noche, el chico raro decidió llevarlos a
su lugar favorito "Café Turco". Era su lugar favorito pues ahí ponían
la música que a él tanto le gustaba Balkian, Medieval y grupos como Figli Di
Madre Ignota o Slonovski Bal.
Con el sonido muy movido de una banda en vivo una voz da inicio a una noche divertida "Damas y Caballeros... sigan el ritmo de la melodiosa canción ¿Han traído suficiente dinero? La noche apenas comienza en Turkish Coffe!" Y el ritmo de la banda se acelera más y las primeras parejas salen a la pista a bailar.
Maximiliano y sus compañeras se quedaron sorprendidos al escuchar el estridente sonido que les acompañaría con su extraña música sus tazas de café. Se sentían incómodos y ellas no sabían por que habían terminado haciéndole caso a su compañero. Sentían que no encajaban en ese lugar pero ya tenían el café servido, decidieron que al terminarlo se irían de ahí.
Jaime veía como su compañero extraño movía su pie al ritmo de la canción y con un sonido apenas audible cantaba la extraña letra de la canción, Jaime la había escuchado mil veces y hasta sabía como se llamaba "Dago Shoes". De reojo veía a sus demás compañeros y notaba como es que ellos no estaban a gusto en aquel lugar, al menos Jaime ya estaba acostumbrado a esa música.
Maximiliano comenzaba a estresarse, el café estaba muy caliente así que, cuando de un solo trago se lo quiso terminar, se quemó la lengua y su desesperación explotó, se paró, caminó hasta donde estaba la banda tocando e interrumpió la música para desagrado de todos los bailarines "¿Qué clase de música es esta? No se puede bailar ¿No se saben ninguna de la Sonora Dinamita?" Enojado, el vocalista de la banda comenzó a echarle pleito a Maximiliano, fue entonces cuando sus amigas se dirigieron con él para calmar la situación pero fue en vano. Tras un buen golpe, Maximiliano cayó al suelo empujando a sus compañeras.
El vocalista de la banda se disculpó con las señoritas pero Maximiliano ya se había puesto de pie y regresó el golpe contra su agresor, en el forcejeo volvieron a empujar a las muchachas foráneas y casi caen al suelo pero gracias a la oportuna intervención de aquel muchacho extraño y Jaime, ninguna de ellas resultó ilesa
— ¿Estas bien, mujer? — preguntó con una voz monótona, si conocieras de toda la vida a aquel sujeto sabrías que realmente estaba preocupado, pero jamás nadie en su trabajo se había tomado la molestia de conocerlo más a fondo
— Estoy bien, gracias — dijo ella con su característico acento. Ella se sacudió un poco sus ropas y con ayuda de aquel muchacho recuperó el equilibrio.
Algo pasó en aquél momento que ella no se dio cuenta en qué minuto Maximiliano ya estaba en el suelo sujetado por 3 integrantes de la banda y un mesero ¿Será en el momento en que él puso sus ojos en ella? ¿Fue en ese momento en que él, con un dejo de preocupación en su voz, preguntó por ella? ¿Fue cuando su fuerte y segura mano le ayudo sujetándola por el débil brazo? ¿Cuánto tiempo había pasado? ¿Segundos? ¿Horas? ¿Días...?
— gra... gracias por ayudarme — dijo ella con un tono de voz débil y sumiso — perdóname por causarte molestias... — ella le regaló una sonrisa alegre y sincera, la más sincera que él había visto en hacía mucho tiempo, claro sin contar las de su propia madre.
Algo pasó en aquel momento, él no se dio cuenta que sus compañeros del trabajo se habían marchado dejando a medias su café ¿En qué momento fue? ¿Fue cuando ella le dio las gracias? ¿Fue cuando ella le sujetó firme su antebrazo confiando completamente en él para apoyarse? ¿Fue cuando se disculpó de una manera totalmente sincera? ¿O fue en ese momento en que una cálida sonrisa se dibujó en el rostro moreno de aquella chica desconocida? ¿Cuánto tiempo duró aquello? ¿Segundos? ¿Horas? ¿Días?
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